
Sobre mí
Hace más 20 años me subí a un escenario por primera vez
Y jamás pude (ni quise) salir de ahí. Desde entonces, toda mi vida ha girado en torno a los escenarios.
Incluido lo que hoy hago para enseñar a comunicar con tu marca personal. Lo mismo que he hecho siempre: traducir experiencias en historias que conectan.
Todo empezó con "¿Tú quieres bailar?"
Nunca sé decir el año exacto, pero tenía 11 años cuando mi señora madre me hizo esa pregunta. Sin pensarlo, me metí a estudiar danza entre cuatro paredes.
Desde entonces, he vivido entre muchísimas disciplinas artísticas y de muchas maneras distintas: Bailarina y profesora de danza española, teatro, canto, como cuerpo de baile en ballets, óperas y zarzuelas, haciendo teatro musical…
“Y la última disciplina que entró en mi vida para no salir: ser ayudante de mago. Sí, como lo oyes. Haces ¡CHAS! y aparezco a tu lado.”

A raíz de ahí llegó el mayor punto de inflexión de mi vida

Durante mucho tiempo pensé que ese sería mi camino para siempre.
Pero en un punto, me di cuenta de queno quería seguir viviendo en la incertidumbre permanente que acompaña al mundo artístico.
Decidí cambiar de sector y meterme en el mundo de la comunicación y el marketing. Sin ganas. Sin ilusión. El típico plan B.
Y entonces apareció el miedo.
El miedo a que todos esos años de trayectoria sobre los escenarios no sirvieran para nada. A que todo cayera en saco roto.
Y el segundo gran miedo: meterme en un sector nuevo del que, en ese momento, no tenía ni idea. ¿Cómo me iba a diferenciar con tantísima competencia? ¿Quién era yo para que me escucharan? Ahí el síndrome del impostor hizo mucha pupa.
Hoy, los dos mundos conviven.

Hoy hago con las marcas personales lo mismo que hago sobre el escenario: traducir experiencias en historias que conectan.
Durante el día acompaño a emprendedores con trayectoria y directivos de empresas a encontrar su voz, ordenar su historia y su trayectoria y construir una marca con la que comunicar con autoridad.
Por la noche sigo haciendo lo que llevo haciendo más de la mitad de mi vida: subirme a los escenario.
Solo que ahora el foco ya no está en mí. Está en las personas a las que acompaño. Y en ayudarles a que su trayectoria ocupe el lugar que merece.

Una marca personal sólida, auténtica y diferente, se construye en ese orden: Storytelling, estrategia y luego comunicación.
Porque cuando esas tres piezas encajan, tu marca deja de ser ruido genérico y empieza a ocupar un lugar propio al que la gente que te siga quiera acudir.
Si has llegado hasta aquí, es porque ya sabes que tu historia también merece ser contada.
Y si sientes que tu trayectoria pesa más que tu discurso, puede que haya llegado el momento de poner orden.
(Si además te apasionan las croquetas, ver atardeceres, Coldplay y sonreír a los perritos por la calle, será match rotundo)

